Gracias a Facebook (o por su culpa), se han puesto de moda los encuentros y cenas de antiguos alumnos del colegio o instituto. Los americanos ya lo tenían como institucionalizado, lo hemos visto en repetidas ocasiones. Y siempre con los mismo clichés: los guapos se casaron y fueron fracasados y los feos triunfaron y vuelven, con la cabeza alta, diez años después para poder pavonearse frente a los que un día les ningunearon.
Esa reunión es la excusa para que Willie (Timohty Hutton) vuelva a su pueblo natal desde Nueva York. Él había sido la gran esperanza del resto del grupo de amigos para triunfar. Pero su vuelta al pueblo le sirve para desconectar de sus fracasos. Cuando Willie vuelve, se da cuenta que sus amigos están pasando por la misma crisis que el, o incluso peor. Serán sus mujeres, novias, amigas o, incluso, la vecina “Lolita” quienes les ayudarán a enfocar la madurez de una forma más responsable y menos caprichosa. Les enseñaran a saber apreciar lo que uno tiene no es ser conformista.
Toda una generación de actores que marcó los noventa participó en esta película: Matt Dillon, Uma Thurman, Michael Rapaport, entre otros. Una pena que su director Ted Demme falleciera tan pronto, aunque, antes de morir, nos dejó una gran película con varias escenas para recordar, como el monólogo de Rosie O’Donnell, o la desafinada interpretación del Sweet Caroline de Neil Diamond. Y por supuesto hizo que mucho hombres entendiéramos a Willie respecto a su vecina Marty, la cual se convierte por momentos en su platónica media naranja.
Historia muy útil para analizar los tiempos de crisis que estamos viviendo y encontrar algo bueno en nuestras vidas. Amistad.
Vicente Martínez
Nota de Vistecheap
Todo el mundo conoce y habla de la moda de los 80, se llevaba esto, se llevaba aquello, que camiseta más ochentera...Y en los 90?? Alguién se acuerda??
La película de hoy es de 1996 y refleja la moda de esta década tan desconocida. Los 90 no estuvieron marcados por un estilo determinado, sino más bien por la
expresión particular de cada individuo, que mostraba su forma de ser a través de
la ropa. Y no sólo se trataba de una continuación del carácter, sino también de
las influencias musicales del momento, del que cabe destacar al cantante de Nirvana.
En líneas generales, se destacan como usuales los pantalones de tiro bajo, los escotes prominentes y el jean que no pierde la presencia que tenía en los ochenta, sino que por el contrario, llega para quedarse; los desteñidos y rotos eran “plaga”. Por su parte, las remeras cortas hasta el ombligo, resultaron ideales para lucir piercings y tatuajes. En cuanto a los accesorios, el uso de carteras y cintos se mantuvo.


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