Un joven Sidney Lumet inicia su carrera como director de cine de la mejor forma posible. Llevando el peso de la cinta un magistral Henry Fonda, que produce y protagoniza la primera adaptación a la gran pantalla de la obra de teatro de Reginald Rose. Teniendo como único escenario la sala de deliberaciones de un juzgado, la película mantiene un ritmo bastante intenso. En dicha sala, los protagonistas se encuentran con la responsabilidad de dictaminar si un joven es culpable o inocente del asesinato de su padre.
Parece que las pruebas son bastante concluyentes y que el joven es un claro culpable de parricidio. Pero, el jurado número 8 cree que se están pasando por alto diferentes argumentos mencionados en el juicio, y que los prejuicios y la desidia por parte de algunos miembros del jurado puedan estar siendo también participes de una decisión precipitada, repercutiendo esta de una forma tan importante en la vida de una persona.

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